domingo, 27 de mayo de 2012

Fragmento del poema VUELO DEL GAVILÁN


Pasamos la existencia
Como aguja en reloj
Dando vueltas y vueltas...
Nuestro reloj vital nos va llevando
Al punto de partida
En constante retorno.
Pero yo solo me debo a mi cántico
Y canto lo que pienso
Y siento lo que canto
Quede la eternidad
Para soñar el sueño
Que la vida nos quiere
Siameses con el tiempo
Que vive con nosotros
Mientras nos va matando.

(Antonio Capilla, del próximo libro en período de "incubación" - RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL)

sábado, 26 de mayo de 2012

Fragmento del poema LA VOZ QUE NUNCA CALLA


Martillo del hereje
Quien habla en tu interior
No gusta guardaespaldas.
¿Quién es, quién es, quién es
La voz en el desierto,
El fuego en la palabra,
La voz que nunca calla?


Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2012

viernes, 25 de mayo de 2012

PRÓLOGO DE "EL FUEGO EN LA PALABRA"


          Cuenta un mito griego que fue el titán Prometeo quien, arrebatándoselo a los dioses, llevó a los hombres el fuego, enemistándose con los primeros para siempre. A partir de entonces el dominio del fuego, junto al de la palabra, ha sido uno de los dones divinos que han hecho del ser humano una especie única en este planeta que ellos mismos dieron en llamar Tierra.

En este libro Antonio Capilla, poeta “fieramente humano”, nos entrega, como si de un nuevo don divino se tratara, el verso fraguado a fuego lento, la palabra poética heredada de los grandes maestros (Juan Ramón, Machado, León Felipe, Quevedo…). Y nos la entrega nueva, renovada, propia.

Una profunda filantropía emana de todos y cada uno de los poemas. Amor al hombre, amor a la palabra. El amor hecho verso, hecho poesía.

Encontramos también compromiso con el otro, con el que, ajeno, sufre los golpes y las adversidades. Y es nuestro poeta prometeico quien se encarga de despertar nuestras conciencias. En la más pura línea de León Felipe, se rebela con un tono profético contra lo que no puede ni debe ser tolerado. Y se pregunta, nos pregunta, nos sacude del letargo. Así, en poemas como “La voz que nunca calla”, el verso se hace grito, se hace rabia y condena… y toma partido, “partido hasta mancharse”.

         Hay poemas que, como “La risa”, se encuadran en la mejor tradición quevedesca de la burla y la sátira mordaz. De la mano de un estilo conceptista amigo de los juegos de palabras, busca trastocar con el lenguaje la ya de por sí trastocada y patética realidad política en su manifestación más burda y trasnochada.

También el viejo romancero castellano se hace nuevo para denunciar la difícil situación en la que vive el pueblo palestino. Y Palestina es ahora una niña que se hermana, gracias a la magia de la literatura, con nuestras tres morillas de Jaén “Axa, Fátima y Marién”.

Son de reseñar los guiños a los grandes maestros del modernismo hispánico: José Martí y Rubén Darío. Para Martí el octosílabo asonante, la frescura, la pincelada colorista de “Yo traigo una rosa roja”. Para Darío la sensualidad, el alejandrino majestuoso y galante, el ambiente sensual y decadente (amigo del goce y los jardines) de “En verso sáfico” o “Bebiendo el infinito del vino del amor”.

Los  haikus  no van solos, caminan de la mano con el aforismo machadiano y en ellos se desgranan, en breves e intensas pinceladas, atrapando un instante entre dos o tres versos, los grandes temas de la poesía: el tempus fugit, el misterio de la creación, el amor, la tarde, las edades del hombre…

En “Hay que soñar la vida para vivir el sueño” aparece el concepto de la vida como sueño, como aprendizaje. Un camino que andar, la memoria de los que ya no están pero van con nosotros, el padre, la casa de la infancia, los sabios consejos. La infancia mira al sur, al paisaje perdido, a lo que un día fue. La juventud, arco tendido al cielo del futuro, quiere soñar (“metáfora y presagio de lo que fue mi hallazgo / de lo que fue mi encuentro”) para poder vivir.

Todo lo dicho y mucho más podemos encontrar en estos versos. Porque leer poesía es siempre un acto de encuentro y reencuentro. Un acto casi iniciático en el que la palabra poética nos revela un mundo que ya conocíamos de una manera completamente nueva. ¡Bendito extrañamiento éste que nos produce la poesía! Y benditos los poetas que, como Antonio Capilla, nos permiten, aunque sea por un instante, enfocar la realidad desde nuevos puntos de vista, aumentar nuestras perspectivas, emocionarnos, conmocionarnos, y volver a ser aquellos humanos desvalidos, que, gracias a Prometeo, encontraron El fuego en la palabra.

                         Marisa Peña

jueves, 24 de mayo de 2012

Fragmento del poema HAY QUE SOÑAR LA VIDA... PARA VIVIR EL SUEÑO


Me lo has contado en noches de vino y gloria, viejo.
Y siempre he percibido en tu recuerdo
La nostalgia de lo ido apenas evocado,
El alegre dolor tintineando en tu vaso,
Esa sangre de historia bebida de tus labios.


Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2012

viernes, 18 de mayo de 2012

PALABRAS DE ÁNGEL GARCÍA GALIANO EN LA PRESENTACIÓN DE "EL FUEGO EN LA PALABRA"


 EL FUEGO EN LA PALABRA 

Dice Gerardo Diego en una de sus así llamadas creencias poéticas: “La Poesía hace el relámpago, y el poeta se queda con el trueno atónito en las manos, su sonoro poema deslumbrado”.

Pocas veces una cita ajena casa mejor con la intención final de este libro admirable.

Pero retrocedamos milenios en el tiempo para ver lo que dice el Prasna Upanisad, con la sabiduría honda y ancestral que le caracteriza: “La vida es el fuego que arde y el sol que da luz. La vida es el viento, la lluvia, el trueno y el cielo. La vida es materia y tierra, lo que es y lo que no es, y lo que más allá está en la eternidad.

En la vida se asientan todas las cosas, cual los radios en el centro de la rueda.” La vida es conjunción armónica de aire, agua, tierra, fuego y aliento. Y el poeta, como un nuevo risi, como un viejo sabio consciente del alcance e importancia de su discurso poético, parece concluir y enmendar con humildad rotunda el antiguo oráculo proclamando que en la vida humana, además del universo en trance de criatura, se asienta, sobre todo, la palabra en busca de su fuego. El fuego o llama que consume y no da pena, porque es de amor viva y enciende con su luz y su voz las oscuras cavernas del sentido, que estaba oscuro y ciego.

Pues bien, gracias a la conjunción de la amistad y de la poesía, valga la redundancia, he aprendido con Antonio Capilla de su amor al Sur, a ese viento mirífico, o sea admirable, que se cuela por los intersticios del alma y enciende la pasión dulcemente a la par que colorea los recuerdos de la infancia en el pueblo de Sevilla y la torna serenamente paradisíaca, como todo aquello que reposa en la memoria de un niño.

Antonio es un creyente, un sumiso a la fe en la palabra poética que, al decirse, se transforma en luz, o sea, en amor y fuego. Como si la pira que incendia la hoguera de su anhelo solo pudiera consumirse en rebufos de versos. De versos serenos, pero firmes, amables pero seguros de su poder, a un tiempo pacíficos como la lluvia mansa sobre la besana y contundentes como el fulgor de un rayo en la tormenta.

El fuego, el viento, la tierra y la mar: volved al mar que es vuestro, nos dice el poeta, abrid las alas al viento, tomad lo que ya es vuestro.

¿Es la palabra la quintaesencia de los cuatro elementos?, ¿es la delicada destilación de su atanor alquímico? Creo haber leído bien estos intensos poemas, si ahora digo que la tierra es la infancia, el paraíso de la memoria enamorada, el agua es el anhelo infinito de libertad y de justicia, el viento es el coraje cívico, la voz que nadie apaga, el espíritu, el ánemos, el vuelo del pájaro-alma y que el fuego es el amor, el amor a la pareja, a los hijos, a los amigos, a los alumnos, a los compañeros, a aquellos con quien Antonio comparte el pan y la palabra, el pan de la poesía y del sueño y de la imaginación y la palabra que no se resigna a ver el mundo indiferente, sino que, aupado por el ejemplo paterno, se atreve a proclamar: “yo soy la voz que clama entre los muertos”.

Porque hoy como entonces, el poeta es más profeta que nunca y echa fuego por sus versos, versos indignados y a la vez serenos que querrían, que quieren, al proclamarlos, que ese mismo fuego funda el becerro de oro de la codicia y la ignorancia y la maldad y resurjan, cinceladas en piedra, las palabras de la nueva ley: la libertad. Por eso, como un profeta bíblico, el poeta se abraza con sus versos a la gente sencilla y les pide que despierten y se alcen y que dejen que los muertos entierren a sus muertos.

Nunca antes tanto coraje, tanto arrojo, tanto fuego en los versos de Antonio Capilla. El alquimista de la palabra ha encendido los poemas con el fulgor de la llamarada capaz, sí, capaz, de resucitar a los muertos:

“Yo creo que en mi vida no están muertos
Los muertos que en mis sueños siguen vivos
Hablándonos de lo que se ha perdido…
Y escucho así sus voces en el tiempo”

Pero de pronto el tiempo se detiene, fluye el amor, cuánto amor, y en la retorta del mago emerge la rosa roja, el símbolo de los símbolos, la imagen del sexo, de la mujer, del sol rojo, la Beatrice de Dante más allá del confín de las estrellas, la rosa de Paracelso, el pájaro, el simurgh de los sufíes según nos relata el persa Attar: los huesos y las venas de uno mismo transustanciado en vuelo: su canto de puro amor. Puro, que viene de “pur”, en griego “fuego”, en Antonio palabra, en sus lectores versos transidos de pétalos y espinas.

Cuenta el retórico Longino en su tratado Sobre lo sublime, que el ejemplo más excelso de tal arte se da entre el poeta de los hebreos (así define al compilador bíblico, “el poeta de los hebreos”) cuando proclama, en el Génesis de su Libro, que su Dios dijo: “Hágase la Luz… y la Luz se hizo”. Nada, desde el punto de vista de la poesía, tan admirable, tan sublime, como ese versículo, para el PseudoLongino, que con decirla, la luz se hiciera.

Pues bien, nuestro poeta, consciente de la fuerza trascendente de la palabra poética preñada de luz y fuego nos regala la rosa roja recién evocada, recién creada, en la página en blanco de su poema para que al decir, al entonar, como un sagrado mantra, la palabra AMOR, ese amor, como la Luz del Dios del Libro, reventase por los cuatro costados de la página, en cuyo haz y urdimbre reposa la imagen misma del Cosmos, del universo, por fin, en plenitud de su Harmonía.

También el poeta sabe, y escribe, que los que no se hagan como niños no gozarán de la bienaventuranza, el poeta niño, cuya mirada azul y buena nos contagia, nos enaltece, nos redime (y perdonadme que ahora y solo ahora este hablando de la persona, la que firma el libro), el poeta niño, decía, ha visto el pájaro azul del paraíso cuyos trinos fulgen como un arco iris de gorjeos. Ese pájaro-maná “alumbra mi voz, inspira mi alma y despierta en mi mente”. Los que estén poseídos por el becerro de la codicia, los que tengan el alma oxidada y acumulen hielo en su espíritu nada saben del pájaro azul, porque él solo se posa y se hace beso, con sus labios de plata, en todos los niños.

Gracias Antonio, por recordarnos que somos tierra, aire, agua, fuego y anhelo, es decir, palabra. Ojalá que esta vez, sí, que esta vez al decirse, AMOR, el amor se encarne en el día a día del amor doméstico, bebiendo el infinito del vino del amor hecho gacelas “en donde muerte y vida son eternos”.

Ángel García Galiano

miércoles, 16 de mayo de 2012

Fragmento del poema HERIDA LLAMA OSCURA


Has nacido conmigo
Y eres mi compañera.
Inquebrantable, fiel,
No me abandonas nunca... 

Oscuridad y luz,
Quietud y movimiento,
Indisoluble eres,
Unidad bipolar...

Soledad clamorosa,
Te amo y te detesto,
Con tu silencio, solo,
Me siento serte infiel...


(Antonio Capilla,  del próximo libro en período de "incubación" - RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS DE PROPIEDAD INTELECTUAL)

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE


Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;
Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:
Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo

FRANCISCO DE QUEVEDO (1580-1645)

lunes, 14 de mayo de 2012

Fragmento del soneto BEBIENDO EL INFINITO DEL VINO DEL AMOR


Florecen mis palabras, mujer, en primavera
Y buscan sus latidos la inspiración del cielo;
Por ti sus letras quieren ser tuyas las primeras
En ofrecer las flores que adornarán tu pecho.

Los frutos de mi ingenio como un vergel entregan
Esencias de fragancia para cubrir tu cuerpo;
Mujer, yo a ti me ofrezco como el rocío a la hiedra
Y vierto mis semillas al limo de tu seno.

Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro
Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2012

sábado, 12 de mayo de 2012

ALAS FUERTES AL VIENTO (dedicado a los/as jóvenes que iniciaron el 15-M y que continúan aglutinando a gentes de todas las edades)



Alas fuertes al viento
Y altitud en el pecho...
Juventud esperanza,
Chorro fresco que alcanzan
Brisas suaves del alba.
Quien no mira tu vuelo
Cubre ahora el estiércol...
Juventud avanzada,
Juventud que con alas
Les infundes temor.

Esta sima es oscura
Y tu luz es la suma
Del fulgor mañanero
Que deslumbra al murciélago
Chupador de los sueños.
Mira bien, no te canses
Si te quitan el aire,
Que tu canto es un sueño
Y tu sueño es un vuelo
Y es un canto de amor.


(Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Huerga y Fierro Editores, Madrid, 2012)

miércoles, 18 de abril de 2012

Fragmento del soneto GACELAS SON TUS LABIOS



GACELAS SON TUS LABIOS... 

Gacelas son tus labios: ramoneas
Rosadas cumbres de montes enhiestos.
Y ahora eres gamo ardiente que en su pecho 
Al tibio cauce de su piel se entrega. 

Tus corderillos dedos van bajando
Hasta adentrarse en el frondoso bosque
Donde las flores rociadas ponen
El suave tacto de pétalos blandos. 

Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro
Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2012

martes, 17 de abril de 2012

Fragmento del poema TOMAD LO QUE YA ES VUESTRO

¿De dónde habéis venido?
¿Del Mar?
Y ¿quién os ha tomado?
¿El Viento?
Pues, cuando ya transidos
De tanto sufrimiento
Se rindan vuestros cuerpos
Maltratados,
Volved al Mar que es vuestro.
Sentid sus aguas llenas
De amores milenarios
Besándoos.
Y henchidos de la vida...

Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2012

sábado, 14 de abril de 2012

MI HOMENAJE A ÁNGEL GUINDA


EL POEMA

Escribir el poema
es estar, a la vez, 
dentro y fuera del mundo 
y de nosotros mismos.
Consentir que el asombro
nos sitúe y nos sitie;
descerrajar el aire, 
atrapar los disparos. 

Escribir el poema 
es sembrar el relámpago,
traducir el silencio, 
atropellar la luz. 
Ser poema es ser nada 
si no hace vida en nadie.

Ángel Guinda, Claro interior.


PAPELES

Un papel certifica mi llegada a este mundo. 
Mi identidad la corrobora otro papel. 
Uno más califica nuestra vida en pareja: 
de derecho, de hecho, de desecho. 
Otro papel registrará mi muerte. 
¿Cuál será mi papel verdadero en la vida? 
Abro el buzón: rebosa de papeles. 
Salgo a la calle: me surten de papeles. 
Voy al Banco: cumplimento papeles. 
Doy una conferencia: para cobrar, papeles. 
Un papel me da acceso al estadio de fútbol, 
a un concierto, al cine, al teatro. 
Tráfico me echa el alto: los papeles 
- los busco, los escrutan, me empapelan. 
Necesito una subvención 
- me dicen: hay que hacer papeles. 
Me pongo de los nervios en unos almacenes
- me amonestan: no pierda los papeles. 
Me entregan un regalo: 
sufro ansiedad al desempapelarlo. 
Mi papeleta electoral traga derrota. 
Me manifiesto por los sin papeles. 
Traspapelé la luz, busco tus ojos. 
Cada semana reciclo dos bolsas de papeles. 
Vivir: papeles y papeles y papeles. 
La vida, para muchos, es todo un papelón.

Ángel Guinda, Poemas para los demás.


ÁNGEL GUINDA

viernes, 30 de marzo de 2012

EN RECONOCIMIENTO A MI AMIGO Y POETA ANTONIO, PUBLICO EL HOMENAJE QUE HA DEDICADO A MI MODESTA PERSONA.


Homenaje a Antonio Capilla Loma
Poeta amigo y compañero de fatigas poéticas

             ************

Es la herida que llevas en el alma
que viene desde lejos, de otros tiempos.
Que llena de recuerdos los instantes.
Un paso de una historia no cerrada,
por más que la ocultemos en escritos,
en libros amarillos por los años.

No hay pasos, ni los hombres que sostengan
la cruel desilusión de lo implacable
en nombre de una patria que es madrastra,
que busca el sacrificio de lo inútil
en manos de los mismos… los de siempre.

Los mártires se llenan de medallas,
el ánimo del héroe  está embriagado.

Coñac de garrafón en la trinchera
con cánticos de guerra atrabiliarios
destila en lo más hondo de su cuerpo
metido en agujero de un bombazo.

Un premio para un muerto entre las manos.

Banderas que crecieron entre sangre.
Injuria de los cuerpos destrozados.

Poeta de los signos de tu tiempo
la última razón aún no se ha dicho...

Perdón sin olvidar es necesario.
Evita repetir otros pasados,
errores que hacen sabias las consejas,
que cuentan a sus nietos los más viejos.

Poeta tu misión es importante,
dispara las palabras en tus rimas
que hieren y no matan al que lee.
 El sol que sale siempre para todos
Conjure y haga paz entre nosotros

  Amén….  Аминь امي....      .… 
 Escrito por  - azpeitia -  

domingo, 25 de marzo de 2012

MI HOMENAJE A FERNANDO SARRÍA


Cruzan veloces las luces a lo lejos.
Es nuestra la noche, distante,
fría como un hierro,
erguida sobre un yelmo
que oscuro resplandece en el cielo.
Tantas veces presiento tus ojos,
esa mirada abierta oferente a mi voz,
esperando tendida al resto de mi cuerpo
mientras soy una isla, un pájaro, un árbol.
Oigo el murmullo,
siento en el viento la ausencia,
crecida como un río me emanas muy adentro,
siempre dispuesta a llenar mi silencio. 


Fernando Sarría


Corren las nubes como aviones sin rumbo buscando
                                                                                           [el Este.
Nacen del océano y se asoman a la urdimbre de los
                                                                                             [ríos,
al silencio de las montañas,
a las luces y sueños de las ciudades habitadas por la 
                                                                                           [noche.
Yo viajo por Europa en la oscuridad de tu cuerpo
y tengo mi boca entre tus pechos,
en la semilla de tu respiración,
encarnado en un pájaro solitario
que ronda esa isla donde tu corazón me espera.


Fernando Sarría



FERNANDO SARRÍA

sábado, 24 de marzo de 2012

Fragmento del poema ALAS BLANCAS A LAS LUCES DEL ALBA


El sol de la mañana
Como broca taladra
La sombra de la noche que se acaba.
Albores de la brisa sosegada,
Alas blancas a las luces del alba,
Luminarias del alma...

Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro
Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Huerga y Fierro Ediciones, Madrid, 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

LOS DESNUDOS MENSAJEROS


Otro día que el sol no ha salido para Jarca.
Despierta la ciudad entre restos de resaca,
Sus plazas malolientes, sus gentes olvidadas;

No hay amigos, cada quién con su mochila pasa.
Por sus calles asfaltadas alumbra la ciudad
Sus perros vagabundos, la luz en sus fachadas.

Y empieza un nuevo día: anhelos y añoranzas,
Amores, penas y odios y luchas despiadadas,
Rabia mal contenida, alegrías insensatas.

Vomitan obreros las tabernas; sus miradas
Ruegan, piden, tal vez exigen su dignidad
Vendida en cualquier subasta. Ayer, hoy, mañana

De miserias seculares, de ignorancias... ¡Cuántas
Veces han lamido de sus señores las nalgas!
¡Tantas veces con el pan en las axilas...! ¡Tantas...!

Oh, ciudad, despierta; eternamente no yazgas.
Habrás de abrir y abonar surcos en tus entrañas
Fecundos, que abriguen las semillas del mañana.

Oh, ciudad, sin rumbo, de servidumbre tan larga
¿No ves el futuro que está llamando y te alcanza?
Despierta, un nuevo sol alumbra ya tus ventanas,

Te envía sus desnudos mensajeros, te llama.
No cierres tus oídos por más tiempo; la verdad
Ya sé tiene un sonido áspero, apuñala...

Desnuda, desafiante, blandiendo está su espada.
Es duro soportarla; y, sin embargo, otra entrada
No hay. Pues, se hizo el paraíso, el bienestar,

La arrogancia para quienes como Adán
Ante su rostro se espantan? Bella es la mañana,
Clara. Mas el sol aún no ha salido para Jarca.

Antonio Capilla, Y EL CORAZÓN AL VIENTO
Antonio Capilla, Y EL CORAZÓN AL VIENTO, I.S.B.N. 84-404-9271-5, Madrid, 1991

lunes, 19 de marzo de 2012

A MI PADRE (en la voz de Beatriz Salas).



Caballero por tu porte y nobleza,
Paladín de justicia e igualdad,
Combatiente infatigable en la guerra,
Decidido soldado de la paz.

A la muerte mostraste el pecho abierto,
Con valor empuñaste tu fusil,
Por amor a los tuyos y a tu pueblo
Sin dudar fuiste al frente a combatir.

Alentaba tu arrojo al compañero,
Sin desmayo peleabas por un fin:
Conseguir con los hombres que lo fueron
Las cadenas de la vida destruir.

Quien te vio, miliciano del amor,
Y midió junto al tuyo su fusil
Contempló con orgullo a un español
Que se dio como tal al combatir.

Sufrió España un puñal y mil heridas
Y acabó la contienda finalmente,
Pero el sol de tu ejemplo no termina
Y la vida comienza nuevamente.

Antonio Capilla, Y EL CORAZÓN AL VIENTO
Antonio Capilla, Y EL CORAZÓN AL VIENTO, I.S.B.N.: 84-404-9271-5, Madrid, 1991

A MI PADRE



Él, que luchó mientras duró el combate,
Firme adalid que tuvo por su causa
Señero afán de una noble esperanza,
Al fin descansa y en su sepulcro yace.

Fiel compañero de aquellos que lucharon
Inquebrantables sin desmayar siquiera,
Da todo al Pueblo y hasta su vida entrega
En la defensa del ideal soñado.

Fue combatiente y luchó por sus creencias,
Estuvo siempre... con quien estar se debe,
Fiel a sus normas, firme a una causa cierta.

Mas ya descansa, rendido el corazón
De tanto amar a quien amor merece,
El hombre bueno al que he querido yo.

Antonio Capilla, VIENTO DEL SUR, Editorial Huerga y Fierro
Antonio Capilla. VIENTO DEL SUR, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2009

domingo, 18 de marzo de 2012

MI HOMENAJE A MARA ROMERO


Me pierdo bajo la lluvia
por los caminos desolados de mi corazón,
antaño concurridos,
y veo que las cadenas se deshacen
y me defino en el aire.
Me alejo del lago plateado
que los años han convertido en cieno
y limpio en mis pies
el hedor de las miserias podridas
con agua del nuevo tiempo.
La lluvia se vuelve torrente
y arrastra de mi alma la pus de sus heridas,
remueve hondo para la siembra
y allana la superficie
para que la semilla al caer encuentre
suave lecho que la geste.

Mara  Romero Torres

MARA ROMERO TORRES


viernes, 16 de marzo de 2012

Fragmento del poema LA VOZ QUE NUNCA CALLA



Ante el televisor
Contemplas las imágenes
Y sientes que muy dentro
Se quiebra tu inocencia
Y sientes que en tu mente
Aquella voz no calla...

Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro
Antonio Capilla, EL FUEGO EN LA PALABRA, Editorial Huerga y Fierro, Madrid, 2012